martes, noviembre 30, 2010

1+1= ilógica

Siempre me ha causado curiosidad las relaciones humanas, las costumbres de cada cultura y más que eso, hipotetizar las posibles causas de esas prácticas tan diversas y a la vez tan frecuentes, hoy les traigo una especie de reflexión no muy profunda sobre las contrariedades que existen en nuestra sociedad con respecto a la expresión y represión de los sentimientos tomando en cuenta la edad y el género, todo enfocado a las exigencias de lo que socialmente se acostumbra y exige.

Uno de las conductas comúnmente problemático es el hecho de establecer relaciones bien sea amistosas o un poco más allá con otra persona, la cuestión es la siguiente, para quienes conocemos (de forma empírica) como actuar en determinada circunstancias tenemos una leve ventaja sobre los que no, pero indiscutiblemente atribuimos gran parte del éxito o el fracaso a la suerte, esto se presenta especialmente en hombres, debido a que, si la cultura es predominantemente machista, sus límites en cuanto a la expresión emocional de los hombres son muy marcados y estrictos.

Veamos pues desde donde se desencadena todo esta confusión, las niñas son criadas en un ambiente de delicadeza y ternura, por dura que sean las condiciones se les permite mostrar sus sentimientos sin ningún tipo de reproche o problema, desarrollan a corta edad una “inteligencia emocional” muy por encima de la que un hombre (promedio) desarrollaría nunca, sus amistades, su familia y en general la sociedad no ve problema en que las niñas (mujeres) abrasen a quien deseen (hombre o mujer) porque así lo sienten y lo expresan; una cosa extraña que últimamente he notado principalmente en las estudiantes e colegio es el tomarse de la mano y caminan por la calle sin tener alguna fijación sexual una hacia la otra, sencillamente porque así se les apetecen.

En el caso de los hombres las cosas cambien mucho, los sentimientos quizá serian vistos como signo de debilidad, por lo tanto se reprimen desde la más tierna infancia reprochando el llanto, los besos y los abrazos, los padres no tenían (o tienen) ningún tipo de contacto físico con sus hijos varones debido a miedo que fuese a desarrollar algún tipo de comportamiento homosexual, en la juventud no se podía abrazar a las mujeres por que quizá sería visto como abuso, acoso o desesperación, esto traería problemas legales y emocionales, prácticamente cualquier tipo de afecto era prohibido, en vez de esto se incentiva a llevar comportamientos violentos o agresivos quizá creyendo garantizar el procesos de “selección natural” o  preparándolos como se afila una máquina de guerra dispuesta a matar por ideas que ni siquiera comprende, creando así monstruos insensibles que no se conduelen por nada, una prueba de esto es un experimento que realice y en el cual  comprobé que los chiste crueles son  mas graciosos para los hombres que para las mujeres, es más, en algunos casos ellas se disgustan por lo burdo que puede llegar a ser.

Con tan marcada diferencia en el procesos de desarrollo entre hombres y mujeres no es extraño que ellas tengan en la relación o cualquier tipo de contacto “la sartén por el mango”, saben perfectamente que hacer y que pensar, son mas consientes de lo que pasa con respecto al hombre, que no sabe si un comentario fue bueno o malo y en muchos casos peca por “inocente”, según este orden de ideas quien cree que debería tomar la iniciativa.

Pero en contra de la lógica, es el hombre, el mismo que criaron insensible y “castrado” emocionalmente, con miedos e inseguridades quien debe tomar la iniciativa en las relaciones sociales (Ej. Pareja). Además debe esperar la aprobación de alguien que intelectualmente en ese tipo de eventos le supera, queda a la deriva en un mar que no conoce a la espera de un sí que le muestre la luz o un no que termine por hundirlo, para empeorar las cosas en el caso de un no,se desconoce cómo enfrentar la situación debido a que la venda que tiene desde niño no le permite aceptar lo que siente y en la gran mayoría de casos termina buscando la solución en el fondo de una copa, es como un castillo de papel, por más imponente y fuerte que se vea, cualquier brisa (emocionalmente) podría destruirlo.

Pare ser sincero considero esto una contrariedad y una antilógica de las normas sociales con respecto a los métodos de crianza, sé que no se puede hacer mucho por tratar de corregir de forma consecuente las ideas que socialmente se imponen, pero es bueno reflexionar sobre ello y descubrir que si cosas tan simples como esto no tienen lógica, por que otras más complejas deberian tenerla; antes de terminar quisiera aclarar que no estoy poniendo ningún género sobre otro, o atacando a algún grupo en especifico, lo anterior por algunos comentarios que he recibido, espero que disfrutara de esta mini reflexión. 

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece muy observador de tu parte la reflexión que desarrollas acerca del poder místico-emocional "evidentemente" diferencial entre los géneros, sin embargo pienso que la crianza no viene siendo el único factor o variable de tal situación que actualmente deja de ser hipótesis para consolidarse como teoría y en el peor de los casos un estereotipo... hombres que sienten, que lloran, que aman también evolucionan desde una situación en algún punto motivante o detonante que los llevan a cuestionarse acerca de su "inadecuado manejo emocional" y sencillamente inician un proceso casi como un compromiso consigo mismos de liberarse de aquello que los mantiene atados y ahogados en ese cúmulo de sentimientos consumidos por entero y dirigidos hacia lo mas profundo de la "masculinidad".

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