
LAS AGUAS DE OCCIDENTE ESTÁN PODRIDAS, PERO LA FUENTE ESTÁ IMPOLUTA.
son muchos los que en estos tiempos tristes que corren, con el espectáculo desolador de una sociedad desnaturalizada y caótica en todos los aspectos, han gritado a voz en cuello la imperiosa necesidad de un "retorno a las fuentes", como única posibilidad viable para arrancar a la sociedad actual del atolladero en que cayó hace ya un par de siglos.
Es de suponer que las "fuentes" a las que se hace referencia son fundamentalmente las greco-romano-xtianas; con su visión sacral, monástica y jerárquica. porque en verdad no hay otras. Esa es nuestra tradición, nuestra herencia y nuestro riesgo.
el caos actual es el resultado de un proceso histórico que arranca, según algunos, desde el renacimient0; se dice que con el surgimiento o resurgimiento de algunos elementos culturales del mundo griego se vió reemplazada la visión teocéntrica medieval para dar paso a un nuevo "reinado del hombre".
otros, buscando mayor presición en las fechas señalan momentos concretos, dicen que el exilio francés del papado durante la mayor parte del siglo XIV debilitó en gran manera esa institución y acabó a la larga por minar la idea de autoridad y el prestigio eclesiástico.
otros opinan que fué la rebelión luterana la que derrumbó el mundo del medioevo; en efecto allá por los primeros años del siglo XVI lutero luchó por entronizar un furioso subjetivismo como criterio único para discernir verdades y señaló el camino de "liberación" que más adelante en los siglos que estaban por llegar siguieron las sociedades europeas primero y americanas después.
finalmente hay quienes dicen que el origen del proceso revolucionario hay que ponerlo más bien en el cartesianismo o incluso van más adelante en el tiempo y acusan a Rousseau como el verdadero germen de todos los males de que actualmente estamos muriendo.
la verdad es que todos tienen parte de razón. el proceso revolucionario ha tenido etapas y ha tenido hombres. el edificio social levantado durante siglos de paciente trabajo por el hombre europeo a la sombra de las grandes abadías era en verdad tán sólido, de tan grandes proporciones, que resultaba imposible pensar en suprimirlo de un solo plumazo.
el estado actual de las sociedades. la desaparición de los valores y de los principios del horizonte mental del hombre moderno; la sustitución de los nobles ideales de antaño por aventuras vacías de sentido que sólo traen como fruto amargo unos seres humanos sin norte, en permanente conflicto, esclavo de mil tiranias; este estado es fruto de un lento proceso que por siglos ha causado la desintegración, el desconocimiento, el olvido, el rechazo de las "fuentes" de occidente, de su cuna, de su esencia. fuentes que permanecen a pesar de la ingratitud de los hombres y de los pueblos como ideales posibles para toda alma recta.
en la actualidad ese "retorno a las fuentes" se impone como necesario. todo otro camino que se tome terminará en el fracaso. la experiencia nos ha aleccionado implacablemente.
termino con unas palabras del gran Joseph de Maistre: "ya lo hemos intentado todo. ¿no habrá llegado el momento de intentar la verdad?"
palabras que son tan sólo un llamado a la cordura.

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