
Me embarga una gran tristeza esta mañana, y no es solo porque el poderoso de la montaña haya enmarcado no más que un mísero gol en el arco Opita, sino que el inminente fin del mundo me atemoriza aun mas, aunque ya conociera el tan temido cataclismo ha sido el desvelamiento de la figura que está llamada a salvarnos lo que me preocupa aun mas y no me permitió dormir la noche pasada. Es Súper Hugo Chávez quien nos salvara.
Está claro que no deberemos escatimar en gastos en la creación de la Oda dirigida a la magnífica figura de SuperH.C. (Como presumo deberá ser conocido en unos pocos años) para alimentar sus fuerzas y esperar a que con sus impresionantes habilidades nos salve a todos. Pero deberemos también crear todo un conjunto de símbolos que den manifiesto de nuestra entrega total al grandísimo mesías, aquel que esperábamos desde hace más de cien años cuando el ser humano se fijo de que los supra hombres habían desaparecido ya.
Aun así mi espíritu no encuentra tranquilidad en la figura del libertador (pues el ejército libertario de Venezuela no descansa en librar a América Latina de la influencia del imperio) porque me es imposible imaginar que un ser tan ridículo como él pueda siquiera servir a su país mucho menos esgrimir la espada que amedrante los ponzoñosos demonios que aguardan en la oscuridad el momento de abalanzarse sobre nuestros cuellos, introduciendo sus garras lo más profundo posible, llenando de sangre las callejuelas del mundo.
El constante ataque al metabólico y devastador capitalismo (como prefiere llamarlo SuperH.C.) no es más que un sofisma de distracción, una pantalla de sombras de las que se revisten los lideres de izquierda para no enseñar su enfermizo interior, todos conocemos lo erróneo de dicho sistema económico que invade la política y la organización social y espero consideren de que es innecesario llorar mas sobre eso y no plantear una verdadera solución. Y no es necesario escudriñar en las profundidades de nuestras mentes para hallar la formula más eficaz y eficiente de estructuración estatal vivida por el hombre en el siglo XX. Fortalecer la economía nacional, el mismo sentir, direccionar al pueblo a la consecución de objetivos sencillos para así avanzar a unos más complicados, trabajando codo a codo con los nuestros a la medida en que se rescatan las más arraigadas costumbres de nuestro devenir histórico; pero el conjunto de todo ello será estigmatizado y etiquetado con viejos prejuicios para hacerlo a un lado y mantenerlo encadenado eternamente, solo el trabajo nos mantendrá vivos y la comunión la que permita el progreso.
Este nuevo superhéroe no me convence demasiado, y no solo por su ya recurrente demencia (discapacidad mental) sino por su grotesco cinismo del que acusa a otros. Si la humanidad está en sus manos, lo más seguro es que estemos perdidos.
Está claro que no deberemos escatimar en gastos en la creación de la Oda dirigida a la magnífica figura de SuperH.C. (Como presumo deberá ser conocido en unos pocos años) para alimentar sus fuerzas y esperar a que con sus impresionantes habilidades nos salve a todos. Pero deberemos también crear todo un conjunto de símbolos que den manifiesto de nuestra entrega total al grandísimo mesías, aquel que esperábamos desde hace más de cien años cuando el ser humano se fijo de que los supra hombres habían desaparecido ya.
Aun así mi espíritu no encuentra tranquilidad en la figura del libertador (pues el ejército libertario de Venezuela no descansa en librar a América Latina de la influencia del imperio) porque me es imposible imaginar que un ser tan ridículo como él pueda siquiera servir a su país mucho menos esgrimir la espada que amedrante los ponzoñosos demonios que aguardan en la oscuridad el momento de abalanzarse sobre nuestros cuellos, introduciendo sus garras lo más profundo posible, llenando de sangre las callejuelas del mundo.
El constante ataque al metabólico y devastador capitalismo (como prefiere llamarlo SuperH.C.) no es más que un sofisma de distracción, una pantalla de sombras de las que se revisten los lideres de izquierda para no enseñar su enfermizo interior, todos conocemos lo erróneo de dicho sistema económico que invade la política y la organización social y espero consideren de que es innecesario llorar mas sobre eso y no plantear una verdadera solución. Y no es necesario escudriñar en las profundidades de nuestras mentes para hallar la formula más eficaz y eficiente de estructuración estatal vivida por el hombre en el siglo XX. Fortalecer la economía nacional, el mismo sentir, direccionar al pueblo a la consecución de objetivos sencillos para así avanzar a unos más complicados, trabajando codo a codo con los nuestros a la medida en que se rescatan las más arraigadas costumbres de nuestro devenir histórico; pero el conjunto de todo ello será estigmatizado y etiquetado con viejos prejuicios para hacerlo a un lado y mantenerlo encadenado eternamente, solo el trabajo nos mantendrá vivos y la comunión la que permita el progreso.
Este nuevo superhéroe no me convence demasiado, y no solo por su ya recurrente demencia (discapacidad mental) sino por su grotesco cinismo del que acusa a otros. Si la humanidad está en sus manos, lo más seguro es que estemos perdidos.

0 comentarios:
Publicar un comentario