domingo, septiembre 27, 2009

NOTAS 2

Habíamos terminado nuestra anterior meditación al percatarnos de la súbita aparición de otro innombrable, el nihilismo. ¿Qué es el nihilismo? Como muchos seguramente sabrán la palabra nihilismo proviene del vocablo latino “nihil” cuyo significado es “nada”. De modo que nihilismo sería algo así como una doctrina de la nada. ¿Paradójico?, si. Normalmente las teorías son de algo, teoría del hombre, teoría de la sociedad, de la política, de la filosofía, del conocimiento, del lenguaje, etc. Por tanto no deja de ser extraño oír hablar de una teoría de la nada. De manera que hay que explicar un poco más su sentido.

Veamos en primer lugar lo que trae la real academia: “nihilismo. (Del lat. nihil, nada, e -ismo). m. Negación de todo principio religioso, político y social. Negación de toda creencia. De esta definición la palabra clave es “negación”, por de pronto tenemos que el nihilismo niega. ¿Qué niega? Lo dice la definición, niega los principios.

Vayamos ahora al diccionario de filosofía Ferrater Mora: “Se califica habitualmente de nihilistas a todas las doctrinas que niegan la posibilidad del conocimiento de un modo radical… negación de la posibilidad de existencia de algo permanente dentro de la multiplicidad y del cambio… concepción del mundo del que adopta un pesimismo radical, o bien la del que adopta un punto de vista totalmente "aniquilacionista".

Ahora ya tenemos más elementos para comprender un poco el nihilismo. Este es antetodo la negación total. Engloba y contiene un escepticismo, un amoralismo, un ateísmo, un agnosticismo radical.

Pero la pregunta importante es ¿se puede en verdad SER nihilista?, porque una cosa es afirmar teóricamente algún tipo de nihilismo y otra muy distinta es conformar la vida misma, cada uno de nuestros días a esa visión de las cosas. ¿Cómo sería la vida de un nihilista consecuente?, pues es difícil de imaginar. Un ser sin ningún tipo de moral, sin ningún tipo de creencia, sin norte alguno para su vida, sin finalidad para sus actos, sin motor para su existencia, sería algo así como una piedra, o más bien como un barco sin piloto, entregado a la merced de los vientos, sin rumbo.

¿Puede alguien verdaderamente vivir así?, creemos que no. Y entonces ¿porqué desde hace ya un par de siglos el nihilismo se ha puesto tan de moda entre los llamados intelectuales? ¿Por qué aparece siempre la palabra nihilismo en las proclamas de muchos grupos de supuestos revolucionarios, sobretodo entre la juventud? ¿Acaso se trata del resultado de una mera ignorancia? ¿Qué significa entonces el nihilismo para aquellos que tanto uso hacen de el?.

La palabra nihilismo tiene entre quienes la usan una connotación de rebeldía, de revuelta, de ser antisistema, de ser, en fin, diferente a los demás. Y eso gusta mucho entre los jóvenes.

(El otro día hablaba yo con un joven estudiante de una universidad pública de mi ciudad, célebre por las continuas y violentas batallas que protagonizan en sus alrededores algunos sectores estudiantiles contra la fuerza pública, en defensa, según los estudiantes, de sus legítimos derechos. Para nadie es un secreto que, más allá de lo justos o injustos que puedan ser sus reclamos, se halla detrás de todo ello la mano, hoy día quasi omnipresente, de ese neomarxismo que permeabiliza la vida social de toda Latinoamérica. De manera que no quise desaprovechar la ocasión y me animé a iniciar una charla cordial con este estudiante, pues supe que había sido uno de los activos participantes de la última de las revueltas protagonizadas en la universidad. Sin embargo mi decepción no pudo ser mayor. El joven no manifestó el menor interés por cuestiones de fondo sobre las realidades sociales, desconocía absolutamente todo el pasado teórico-cultural de su postura, y por toda justificación a su presencia en las revueltas manifestó hacerlo por puro gusto de pasar un rato con los amigos y faltar un poco a clase. No digo yo que todos ellos estén en las mismas condiciones, pero lo que si afirmo es que como este joven hay cientos. Llevan con orgullo una camiseta con la famosa foto del “Che”, u otras que también he visto con el letrero de “Anarquía”. ¿Comprenden acaso estos jóvenes lo que ello significa?, muy seguramente no, y nisiquiera les interesa, la parte que les interesa es el sentirse diferentes, el sentirse antisistema, aunque no tengan una idea muy clara del “sistema” al que se refieren, y mucho menos clara aún de lo que proponen como respuesta).

Históricamente se atribuye la paternidad del nihilismo moderno a un filósofo alemán. Friedrich Nietzsche quien Nació el 15 de octubre de 1844 en Röcken, Prusia. Su padre, un pastor protestante, falleció cuando él tenía 5 años, por lo que fue educado por su madre en una casa donde vivían su abuela, dos tías y una hermana. Estudió Filología Clásica en las universidades de Bonn y Leipzig, y fue nombrado catedrático de Filología Clásica en la Universidad de Basilea en 1869, cuando sólo tenía 24 años de edad. Su delicada salud (estuvo afectado toda su vida por problemas de visión y constantes jaquecas) le obligó a abandonar la docencia en 1878. En 1889 sufrió una crisis nerviosa de la que nunca se recuperó. Falleció en Weimar el 25 de agosto de 1900.

De manera que vivió en estado de demencia los últimos diez años de su vida.


DE HOC SATIS.

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