miércoles, septiembre 23, 2009

NOTAS 1

“El mundo no es sino confusión y tormento. El odio destroza sus entrañas. Mata, mancha y arrastra a sus víctimas en el oleaje fangoso de su furor. Los hombres se buscan con maldad de chacales. Se les oye rugir en la noche iluminada por los rayos.
Los pueblos se detestan. Los individuos se detestan.”

Permítanme que dé inicio a estas cortas líneas con las lúcidas y proféticas palabras de ese gran hombre que fué León Degrelle.

“confusión y tormento”

No creo que se puedan hallar dos palabras más a propósito para describir en rápidas pinceladas el mundo que nos está tocando vivir, o más bien morir. Degrelle se muestra en ellas gran profeta, como en muchos otros de sus escritos. Pero, ¿cuál es esa confusión contra la que clama con fuerza Degrelle? El hombre puede encontrarse confundido de dos formas. O en aquello que debe poseer su inteligencia, o en aquello hacia lo que debe tender su voluntad. En el primer caso hablamos de ese delicadísimo tema de la verdad, en el segundo nos referimos al también delicado tema del bien. Y hasta podría decirse ampliando un poco la idea, que en el primer caso hablamos de aquello que el hombre ha de tener por cierto, y en el segundo de aquello que el hombre ha de tener por apetecible.

Confusión entonces de verdades y de amores. Cuando se tienen por verdaderas cosas que son falsas nos equivocamos; cuando se buscan afanosamente como bienes cosas que son males nos equivocamos. Y de estas equivocaciones nace la confusión de la que habla Degrelle, y esta confusión se hace infinita cuando es ignorada, cuando es inconsciente. Porque también puede suceder, y de hecho sucede muy a menudo, que estamos equivocados, confundidos y nisiquiera nos enteramos de que lo estamos.

De aquí surge la importancia de comprender que es posible equivocarnos. No se crea que esto es una perogrullada mas, no, al contrario, es una verdad desconocida que apunta a una de las fibras más íntimas del hombre moderno. El hombre moderno no cree que haya cosas falsas, ni cosas malas. Talvez nos entendamos mejor si lo digo al revés. Para el hombre moderno no existen las cosas verdaderas y las conductas buenas. Su frase favorita es “Todo es relativo”. Si el hombre moderno alcanzara a comprender la inmensa estulticia e insania que se encierra en esas tres palabras quizá dejaría de pronunciarlas con tanta veneración y empezaría a mirar con desconfianza a aquellos obstinados en presentarlas como la más grandiosa conquista humana.

El lector atento debe de haber intuido ya que mis palabras anuncian sin nombrar a un gran monstruo, parido por la historia de los últimos tres siglos como castigo de nuestro orgullo. ¿Me atreveré a nombrarlo sin que mi pulso titubee? ¿No queda acaso irremediablemente manchado todo escrito que osa dar cabida entre sus líneas a tan odioso invitado? Excusas pido entonces por nombrarlo acá. Se llama escepticismo. Actitud primigenia del espíritu, fuente ponzoñosa de donde emana como hijo natural el relativismo que deplorábamos más arriba. Y ¿Qué hace el escepticismo para ser tenido como la plaga peor que pueda caer sobre la humanidad? Lo dice Degrelle:

“Mata, mancha y arrastra a sus víctimas en el oleaje fangoso de su furor”

De nuevo nos regala Degrelle tres palabras precisas. El escepticismo mata las inteligencias en las que habita, mancha las almas que le dan albergue y arrastra a la humanidad toda hacia el abismo sin fondo del nihilismo absoluto. Sin darnos cuenta hemos pronunciado otra palabra impronunciable. Ya son muchas para un solo escrito.

DE HOC SATIS.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Sera posible llegar a la verdad Universal?, o el oscuro panorama de los enemigos de la naturaleza ha sido lo suficientemente fuerte, como para destruir cualquier manifestacion, aunque pequeña de veracidad.

Escepticismo, Nihilismo y porque no Alienacion, la gran herramienta de los pensadores contemporaneos, ya sea un deporte, un color, una melodia o una BANDERA, son todos intentos dé destruir, lo que es cierto y lo que pertenece al hombre por naturaleza, por ser la manifestacion de su alma y claro, de su mas profunda relacion con la anterior a él.

Ya han sido profetizadas las actuaciones reales y que llegaran a un fin termino, la VicToria De La Verdad.

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