jueves, septiembre 02, 2010

Normalidad y Enfermedad

En los últimos años se ha entrado a indagar sobre la naturaleza de la enfermedad (entre esa categoría general la enfermedad mental), cómo se desarrolla, que la propician, como se interviene y en un ámbito más académico, como se define, tomando en cuenta las diferentes variables que esta implicaría, de entrada ya parece complejo, así que para entenderla hay que entrar a ver su evolución, su historia y como esta percepción varia por cultura, momento histórico e ideología.

Seguramente ver a una persona desnuda caminando tranquilamente por la calle nos hará sospechar que de alguna forma eso no es debido, adecuado o que está mal, lo más probable es que lo relacionemos con una conducta exhibicionista, impío o sinvergüenza, sin embargo si paseara desnuda por una playa nudista la percepción cambiaria totalmente a pesar de que se encuentra en la misma cultura, compartiendo costumbres, ritos, creencias, etc. ¿entonces qué parámetros conforman la anormalidad? y ¿cómo podemos saber si realmente ese comportamiento puede ser catalogado como mórbido?. Por lo general estas conjeturas se hacen a partir de las normas que socialmente son aceptadas, aquello que consideramos normal está bien visto, bueno o saludable y lo que se sale de esos parámetros es feo, malo o dañino, por lo cual estas normas culturales permiten catalogar a sus integrantes como aptos o buenos y desadaptados o malos.

La cuestión de todo esto va en una pregunta fundamental ¿Qué es lo normal?, entendiendo esto podemos decir qué no lo es, el usar una túnica negra siempre que se sale a la calle indudablemente en nuestra cultura seria mal visto, pero en culturas de medio oriente sería normal y no porque nos parezca extraño podemos decir que están enfermos, otro ejemplo es en Phunket en Tailandia todos los años se celebra el festival vegetariano, nueve días entre septiembre y octubre donde los habitante se abstienen de consumir carne, pero lo que realmente llama la atención es el ritual que se llevan a cabo, con el fin de purificar sus almas de forma consiente perforan sin ningún tipo de anestésico sus pómulos, labios y lengua con cualquier objeto largo como espadas, cierras, cadenas, entre otros que harían palidecer al más osado pirsin y caminan grandes distancias, este comportamiento en una calle bumanguesa seria visto como masoquista o satánico, indudablemente lo catalogaríamos de anormal o enfermo a pesar de que en realidad no sufra de mal ninguno.

Entonces ¿la enfermedad depende del medio?; es obvia que esta variable debe ser fundamental para argumentar la posible existencia de una morbilidad, pero como definir una enfermedad en términos generales si las conductas son aceptadas en una cultura y señaladas por otras; por esta razón la enfermedad empieza a ser entendida no desde la normalidad que se considera lo más obvio, sino mas bien desde la anormalidad, desde aquello que es significativo, aquello des-adaptativo, por lo cual muchos estudios principian a realizarse a partir de los hospitales donde puede ser concebida la enfermedad en su plena expresión y analizar sus causas, posible intervención y principalmente determinar parámetros para ser identificada.

Pero no siempre se hiso de esta forma, es aquí donde la historia empieza a tomar importancia, la esquizofrenia será nuestra enfermedad ejemplo por su relevancia histórica desde tiempos remotos, a quienes la padecen son más comúnmente llamados locos; en Grecia y Roma ya había sido identificada, pero es en tiempos de Jesús donde era frecuente hablar de posesiones demoniacas que se apoderaban del cuerpo de personas para atormentarlos, esta idea de atribuir a una fuerza sobrenatural ciertos comportamientos se extendió hasta el renacimiento, en esta época mas conocida como el oscurantismo era frecuente en los tribunales inquisitorios la sentencia a la hoguera ya que según su lógica el demonio tomaba el cuerpo, por lo cual este debía ser quemado para así liberar el alma de ese pobre cristiano.

En el siglo VIII el padre Surin considera la unión del alma con el espíritu demoniaco, por lo cual ya no se destruye el cuerpo sino mas bien se salvaguarda al poseído para evitar que su cuerpo se fortalezca y este a disposición del espíritu maligno, en este hecho se crean las nuevas prácticas hospitalarias, aunque estas distan mucho de las que hoy se llevan a cabo, luego se dio paso al nuevo siglo, con él, nuevas teorías (que mas parecían torturas) fueron desplegadas, como la magnetoterapia por mencionar un ejemplo, pero es a finales del siglo XIX donde Freud parte en dos la historia de la morbilidad mental con el desarrollo del psicoanálisis y marca el inicio del siglo XX, donde otros autores utilizan las guerras como catalizador para el desarrollo de otras corrientes de intervención como el conductismo, posteriormente el humanismo y años más tarde el cognitivo que hasta hoy tienen plena vigencia.

Como pudimos observar la enfermedad a través del tiempo también tubo connotaciones distintas a pesar que los síntomas y comportamientos eran los mismos, por lo cual las variables culturales y temporales son esenciales en nuestra búsqueda de lo que significa la enfermedad; pero ahora veremos cómo actualmente es entendida la enfermedad, como se interviene en ella y como se identifica.

De seguro en algún momento de su vida le habrán preguntado si tiene un familiar cercano que sufre una enfermedad mental dentro de un examen general para ingresar a estudiar, a trabajar a alguna empresa o para pedir un crédito en un banco colombiano, pues bien, la enfermedad mental es vista negativamente de forma generalizada ya que esta connota disfuncionalidad, lentitud y locura por lo cual un enfermo en términos generales es excluido, pero en la enfermedad mental tal es el imaginario negativo que el simple hecho de recomendar un psicólogo a otra persona es considerado ofensivo o de mal gusto argumentado “yo no estoy loco”.

¿A qué se debe tal creencia casi satánica de la enfermedad mental?, la idea más general y de la cual nos apoyaremos es lo incapacitarte que puede llegar a ser una morbilidad de este tipo, por lo cual se han tomado medidas al respecto como ceder los derechos legales a un familiar o allegado para evitar que algunos se aprovechen de la situación y saquen partido, pero lo que realmente estigmatiza a estos pacientes es el hecho de ser considerados incapaces, desviados, con tendencias, sexualmente agresivos y posiblemente violentos; aunque es innegable que ciertas patologías incluyen este tipo de comportamientos en la mayoría de casos no se dan de forma crónica o conjunta, la idea de la enfermedad mental (sea leve o severa) como un problema vergonzoso esta mas en las mentes de la gente común que en los hospitales psiquiátricos.

La creencia de que la enfermedad mental regresa al individuo a un estado evolutivo anterior, esto desde mi punto de vista, como un intento desesperado por explicar la procedencia de la enfermedad, es un absurdo pensar que todo aquel que sufre una parálisis de los miembros inferiores retornaría a una etapa donde aun no podían caminar, , por desgracia la sociedad, principalmente la occidental, que vende todos los días una imagen joven, fresca y renovadora no da cabida a la enfermedad, algo muy parecido a la situación con la vejez, es señalada estigmatizada y expulsada y/o ocultada.
Pero retornando el fundamento de la normalidad y la enfermedad, queda claro que la regla no puede ser abordada y definida de forma inflexible ya que en muchos casos no se puede juzgar un comportamiento si no se toma en cuenta el contexto, la normalidad depende fundamentalmente de la normatividad que se ha establecido en una sociedad y que pasa a otras generaciones de forma oral, estas además señalan la morbilidad a pesar que en otras culturas la misma sintomatología se aborde y se entienda de otra manera. La enfermedad definida por Michel Foucault en su libro “Enfermedad mental y personalidad” del cual me base en gran parte para redactar el presente texto dice: “La enfermedad no es un déficit que ataca ciegamente una facultad u otra, en su absurdo hay una lógica que es necesario comprender: es la lógica misma de la evolución normal. La enfermedad no es una esencia contra natural, es la naturaleza misma, pero en un proceso inverso” (Foucault. 1984), este veía la psicopatología como alienación.

Como podemos ver, la enfermedad no puede ser juzgada a la ligera tanto la morbilidad como los mórbidos, el contexto y la cultura marcan de forma significativa la percepción de la misma, por otro lado, el concepto normalidad que es lo más básico que creemos tener, se ve seriamente trastocado después de analizar los factores que este conlleva, gran parte de nuestras vidas estuvimos seriamente equivocados, esto nos llevara a pensar ¿en que mas podemos estar enajenados?
  
Bibliografía:
-          Foucault, M. (1984). Enfermedad mental y personalidad .Barcelona: Editorial Paidos.

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