
Enseñar exige saber escuchar
Escribir un texto sobre la educación y desde la posición de alumno, muestra una seria predisposición a la parcialidad, por ende lo siguiente no es más que una opinión subjetiva, que es probable que no roce con la realidad objetiva.
Sería ir en contra de mi parecer si este escrito lo enfoco en base al conocimiento que a mí se me ha dado a lo largo de mi vida académica, nunca he oído hablar en la academia (hasta el momento) de Estanislao Zuleta o Paulo Freire, el primero es un Doctor Honoris Causa en Psicología de la Universidad del Valle, poco apreciado por sus colegas de patria, olvidado en los claustro Universitarios, él desafió el modo convencional educativo, para formarse libremente en compañía de los libros, Bernand Shaw había dicho: “Mi educación se vio interrumpida con mi ingreso a la escuela”. La mayoría de personas se sorprenden y objetan el hecho que hubiese dejado la escuela a los 16 años, pero este joven no podía concebir la educación por fragmentos, para el todas las disciplinas son un completo, por ejemplo, en historia es conveniente almacenar datos y fechas, pero nunca conocemos la raíz misma de esas fechas y datos, no sabemos de las disputas entre Bolivar y Santander, que definieron gran parte de nuestra política y geografía colombiana, recuerdo que detestábamos que el Algebra de Baldor (de mis tíos, y hermanos) pasara por nuestras manos, hoy lamento el hecho de no valorarla, y el rápido desgaste de mi capacidad de asombro a tan temprana edad, si hubiese sabido que el Algebra es una manera de pensar que tenemos todos los hombres, mi relación con los números no hubiese sido tan apática y lejana, tal vez hoy no estaría aquí…
Desde la primaria pasando por el bachillerato, se educa en torno a un examen, todas las disciplinas se mezclan en un collage de conocimientos, al final todo se evoca en el examen de estado, y comenzamos a desechar ciertos saberes, para concentrarnos en unos más específicos, el ingreso a la Universidad, y la preparación en torno a otro examen inicia, nos preparan para ingresar a un sistema donde el individuo tiene que rendir a veces y gracias a la revolución industrial como una máquina, que no cuestione; no me imagino a un embajador de Colombia en otro país que tenga como predilección los escritos de Fernando Vallejo, o que un obrero conociera y promulgase las frases que Eduardo Galeano a esparcido por América Latina, o un cajero bancario, recitando el capital del Marx, la verdad no se a quien darle las gracias, por ahorrarnos la tediosa angustia de pensar.
Estamos acostumbrados, a juzgar, debatir, ir en contra de la corriente, tal vez ese sea un sinónimo de juventud, pero en mi afán por buscar soluciones, tal vez no para mi, si no por los hijos que tendré y las personas que un día atenderé, me surge una inquietud por buscar cambios, en esta búsqueda me encontré con un gran pedagogo que a mi parecer es el más grande que por estas tierras a pasado Paulo Freire, brasilero, quien padeció el hambre y escases del 29, más allá de criticar al sistema, propone soluciones, este educador nos enseña a educar, que se esboza en su libro “Pedagogía del Oprimido”, en las palabras de Freire “Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho”

1 comentarios:
Exprimiendo ideas por unas cuantas lineas mas :(
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