¡Vaya!, pero es que ya es la tapa: en estos días iba caminando tranquilamente por las calles de la ciudad con un juguito, pues tenía demasiada sed, cuando iba a dar un sorbo y apareció frente a mí un bus que llenó el jugo, mi cara, mis pulmones y hasta mi alma, diría yo, de humo negro. Sin más, comencé a toser y sentí que me ahogaba. La verdad, es bastante desagradable "comer humo", pero ¡bueno!: al parecer a los dueños de los buses no les importa si respiramos blanco o negro. ¡Bah!, pero, ¿qué diablos les va a importar si hasta los mismos policías de tránsito (que se preocupan más de si nos tomamos una copita de vino en alguna reunión, o si a nuestro carro se le fundió una luz de las tantas que tiene, o simplemente te paran por querer molestar y porque no tienen nada más que hacer, sino sacar partes sin sentido alguno, porque es obvio que para eso le hacen señas a uno, para que cada conductor se vaya haciendo a la idea de que tiene que girar un nuevo chequecito a esos “estimados” y “justos” policías de tránsito, dejan pasar estas chimeneas ambulantes, que, entre otras cosas, a ellos mismos les dejan ennegrecida la cara, el uniforme y hasta el pito. El caso radica en que se supone que estamos en una época difícil con respecto al cuidado del medio ambiente. ¿Cómo es posible que pasen carros, buses, camiones y vayan contaminando hasta en la misma cara de los policías de carreteras? ¿Qué es lo que les pasa a las autoridades? Cada día más personas mueren de cáncer pulmonar y enfermedades respiratorias, y es como si no les importara, cualquier empresa tiene ahora el derecho de volver negros nuestros pulmones, y el Estado, que se supone que debe organizar todo cuanto a la salud de los habitantes de la ciudad se refiere, le importa un soberano pepino.
Yo, la verdad, ya me cansé de tener que aguantarme el humo de los camiones, la indolencia de la gente que ni siquiera manda a revisar su automóvil, de empresas de buses que lo único que les importa es enriquecerse cada día a costillas de las personas e invierten esos dineros en quién sabe qué, no precisamente en mandar a sincronizar los vehículos de servicio público (incluyendo también a los taxis).
El gobierno debería amarrarse los pantalones en serio y aplicar eso que llaman "justicia", o eso que tanto llaman “el cumplimiento de la ley", a todas esas empresas tanto públicas como privadas que cada día contaminan más a nuestro pueblo.
¿Se supone que esta es la era de la defensa del medio ambiente, no? Pues en vez de estar pendientes de otras cosas, como qué fue lo que dijo o dejó de decir Chávez, deberían centrar su atención en las cosas negativas que ocurren en nuestra ciudad y corregirlas.
P.D. Deberíamos crear un grupo en facebook que diga: “Campaña para comprar lentes a los alféreces”.
Aunque, dicha sea la verdad, no sólo les falla la vista, sino también el sentido del olfato, porque sinceramente esas bocanadas de dióxido de carbono no huelen nada bien. O ¿será que ya se acostumbraron a percibir ese tipo de olores?

3 comentarios:
Si, la contaminacion es las ciudades ya es un problema grande.
Felicidades colega :)
Muchas gracias Señor Hallward :)
Publicar un comentario