lunes, septiembre 07, 2009

Malicia indigena, Un orgullo...







Es curioso preguntar si alguien se considera bueno, pues supongo que la respuesta de la gran mayoría seria que si, quizá después de leer esto su respuesta cambie.
Hace días vi a una señora muy contenta que le comentaba a otra. “el del mercado se equivoco y me dio mas plata que la que le pague”, un momento me dije, ¿que eso no es robar?, “Dios mió” dirían ellas mientras se persignaban; la mayoría y me incluyo hasta hace poco, se enorgullece de decir que por sus venas corre la malicia indígena, un veneno que fue inyectado por los aborígenes para hacer frente a los conquistadores que se transmite de generación a degeneración, carcomiendo desde sus bases todos los valores y moralidades para centrarse en un fin individual, una ideología muy del capitalismo, que recorre y afecta todas las edades y estratos de estos sagaces aborígenes contemporáneos.
Mostrada como digna de admirar, la malicia indígena es un problema para la convivencia, la constante búsqueda de “darle por la cabeza” al vecino, al chofer o a cualquiera que este a nuestro alrededor inmediato para sacarle partido, desde el niño que va por una panela y no da las vueltas  o se camufla un par de monedas, hasta los respetadísimos dirigentes que en sus círculos son vistos como eminentes “tramolleros” por robar al pueblo de forma tan sutil, aunque obvia y no dejan rastro que se le pueda comprobar, no es curioso que hagan obras tan seguido y nunca llegue nada nuevo, me causa curiosidad que una cancha de micro fútbol en arena pueda costar dos mil millones, una cifra excesiva, a lo mejor las porterías son de algún metal especial o los centros de caridad deben tener muchísimo dinero para construir dos de ellas.
La búsqueda del dinero y poder “YA” heredada del narcotráfico y otras actividades ilegales muy comunes por estos parajes, nos ha llevado a convertirnos en una sociedad corrupta desde sus bases, están presentes en todo momento y lugar, esto genera un efecto domino y las consecuencias llegaran cuando la ola regrese, muchos creerán que corrupción se refiere a los mandatarios, gente que pueda manejar cifras representativas, pues la verdad sí, pero hay una parte de la cual muy pocos están al tanto, una corrupción en menor escala pero que no la hace menos grave, el policía de trancito, el farmacéutico que sobrevalúa sus productos, el barrendero que solo limpia la mitad de la calle, el profesor que lleva sus frustraciones a clase y enseña barbaridades, el niño que roba a sus padres, entre infinidad de posibilidades.
Cada individuo tira para su lado por el bienestar individual, poner en práctica esa malicia “innata” que nos hace egoístas, “gana lo mismo, trabajando la mitad” podría ser un buen lema para todos aquellos que deben estar constantemente supervisados, ya que de lo contrario descaradamente dejan de trabajar ¿no están robando a la empresa?. El sentido de pertenencia es prácticamente nulo, dañamos la calle, por la idea de que esto no es mió, trabajamos poco por que “nos explotan en el trabajo”, tiramos basura, destruimos el planeta y “que se ocupe alguien mas del problema”.
Ahora les pregunto, realmente se consideran buenas personas, estoy seguro de que si dejásemos esa mentalidad del "tumbe", podrían lograr grandes cosas, no les digo que en poco tiempo, pero en menos de lo esperado las lograríamos.
Les dejo un video para que lo piensen y me cuentan acerca de la Corrupcion

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